Un día tal que así te ves
envuelta en un torbellino de indiferencia. No te apetece hacer nada, estás como
desgana’. Todo lo que te dicen te da igual, vamos que te entra por una oreja y
te sale por la otra. Hasta tal punto que te pones a ver las noticias y te da
igual que el paro siga subiendo, que bajen los suelos, que aumenten los impuestos,
que la Iglesia siga estando financiada por el estado, que el nieto de los reyes este jugando con armas, que una monja robó niños, que las medidas se apliquen a los que están jodidos y no a los que joden, que la incultura de nuestro país sigue creciendo, bueno y toda esa
mierda que siempre está ahí.
¿Solución? Poner la música. La
melodía, sin duda, es lo que mejor nos hace resucitar ¿no? Así que cojo mi iPod
y le doy a aleatorio. Primera canción, paso. Segunda canción, next.
Tercera canción, ¡uuuo!, está me gusta, pero no me apetece escucharla ahora.
Cuarta canción ¿por qué cojones la tengo aquí? Quinta canción, esta no, que me
recuerda a él. Sexta canción, sin duda está pasada de moda. Vamos, para que os
hagáis una idea.
Y ahora es cuando vuelvo a
preguntarme lo que siempre me pregunto, ¿a qué fin tengo tantas canciones en el
iPod si no las escucho (808 exactas)? ¿A qué fin le doy a aleatorio si desde el
principio sabía lo que de verdad me apetece escuchar? Sin embargo le doy una
última oportunidad al aleatorio y me sale Nach, ¡mira por donde! La dejo, hoy
me apetece escuchar rap. ¿Qué canción? “Réquiem”, de estas que van con
conciencia.
Total que la escucho mientras
miro la agenda con desinterés. Cuál es mi sorpresa cuando la siguiente que
suena es “Revolución” de ZPU, ya sabéis, por eso del orden alfabético, había
quitado el aleatorio.
Me da por abrir el explorador y
claro me sale EL PAÍS. Que sí, que sí, que lo tengo de página de inicio, que sino
no me entero de nada. Y en ese momento vuelvo a repasar la portada, y no, ya no
me da igual lo que aparece en pantalla. Vuelvo a ver las noticas, las leo
detenidamente, me voy metiendo en distintos enlaces, de distintos periódicos
(yo siempre contrastando información, que luego nos la meten doblada cuando
quieren), busco vídeos en youtube...
Paro un momento y mis oídos se
conectan de nuevo al cerebro poniendo atención a lo que suena. Estaba
tan metida en mi indignación sobre las noticias que no había reparado en que la música
seguía encendida, y ¡madre mía! Como había degenerado. Estaba escuchando
reguetton; perdón, perdón Juan Magan, electro latino.
No, no me preguntéis porque tengo
canciones de ese estilo en mi lista de reproducción. Total que cierro Internet y
me pongo con lo que de verdad importa. Voy a organizar el iTunes que tengo más
mierda musical que mierda. Ya, si eso, me preocuparé por el mundo otro día.
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